Un café con Leire

Relatos, citas, reflexiones… y alguna cosa más

Archivar para el mes “diciembre, 2012”

El deber de Melgar

Tras una gran estación de tren de principios del siglo XX hecha de palillos y casi terminada, un anciano colocaba con sumo cuidado cada una de las pequeñas varitas de madera. Cada cierto tiempo, daba unos pasos hacia atrás para tomar perspectiva de toda la obra mientras se mesaba con suavidad su larga barba blanca o se rascaba su calva cabeza. Escrutaba con ojos severos y mirada concentrada las proporciones de cada tramo, en perspectiva o desde distintos focos. Cuando comprobaba que todo estaba bien, volvía a colocar toda una serie de palillos y volvía a alejarse unos pasos. Pocas eran ya las ocasiones en las que rectificaba, tal era su maestría.  Leer más…

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La pescadilla y su maldita cola

no tengo tiempo para nada
necesito organizarme para sacar más tiempo
no se organizarme, necesito un libro que me enseñe gestionar mi tiempo
ya tengo el libro
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Jamás escuchar a las flores

No se debe escuchar jamás a las flores. Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. Jamás debí haber huido. Debí haber adivinado su ternura tras sus pobres astucias. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era muy joven para saber amarla.

VIII. El Principito.

La historia del tren de Tokio

El tren crujió con sus ruidos metálicos a través de los suburbios de Tokio en un mediodía soñoliento de primavera. Nuestro vagón estaba relativamente vacío – unas pocas amas de casa con sus hijos a remolque, ancianos que iban de compras y algún joven. Yo iba mirando ausente las casas parduzcas y las hileras de arbustos polvorientos. En una estación se abrieron las puertas, y la tranquilidad de la tarde quedó hecha añicos: un hombre que vociferaba maldiciones violentas e incomprensibles entró en el vagón haciendo eses. Levaba ropas de obrero, eran grande y estaba borracho y mugriento. Leer más…

Hambre

Hambre. Es lo que siento, mucha hambre. Como, aunque la comida no me sacia. Sigo comiendo, hasta sentirme pesado, orondo. Pero el hambre vuelve pronto, demasiado pronto. Vuelvo a comer mientras mi cuerpo aumenta de tamaño. El hambre, el ansia, no desaparece. Está ahí. Siempre está ahí. Como y sigo comiendo. Mi mente me dice que tiene hambre, mi cabeza me dice que tengo hambre y mi estómago está lleno.
Como animales muertos, plantas insensibles, semillas de vida, productos de fábrica. Como cosas que no necesito. Nada me satisface. Sigo teniendo hambre, apetito, gana, deseo. Mi insatisfacción aumenta con cada nuevo bocado. ¿Qué maldición es esta, en la que tengo hambre pero nada me sacia? Mi mente me sigue diciendo que tiene hambre y yo sigo comiendo. Leer más…

Juan sin miedo

La Fundación Juan Muñiz Zapico de CC.OO. de Asturias convoca la IX edición del Concurso de Microrrelatos Mineros Manuel Nevado Madrid. (40 líneas)

Juan corría a toda velocidad entre los árboles y las rocas. El miedo impedía que se cansase, pues corría como llevado por el diablo, sin aire en los pulmones, sin dilación y sin descanso. Pronto llegó al camino de la Buesa, que finalmente lo llevó hasta casa tras cruzar la carretera. Sin apenas bajar el ritmo, entró como una exhalación y se dirigió a su habitación para acurrucarse debajo de la cama. Leer más…

Pensamientos a oscuras

La Fundación Juan Muñiz Zapico de CC.OO. de Asturias convoca la IX edición del Concurso de Microrrelatos Mineros Manuel Nevado Madrid. (40 líneas)

Bueno, parece que ya se ha calmado la cosa. JuanRa y Eloy fin se han dormido. Han hecho falta cinco compañeros para inmovilizarlos y que no se hiciesen daño. Todos estamos nerviosos, pero no podemos perder la calma. Si hemos de morir, moriremos, pero no nos mataremos entre nosotros.

Es una sensación muy extraña. Desde que apagamos las linternas para ahorrar batería no distingo de cuando tengo los ojos abiertos y cuando cerrados. Nunca me había imaginado una oscuridad tan absoluta, ni que pudiese hacerme oír mejor. Es como si al no poder usar la vista, mi oído se aguzase más. Puedo escuchar las respiraciones de todos. Leer más…

Envejecer

“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.”

Ingmar Bergman

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