Un café con Leire

Relatos, citas, reflexiones… y alguna cosa más

Archivar para el mes “diciembre, 2013”

La Piedra de la Vida (I)

«El mundo se seca. El mundo se muere. Nada se puede hacer ya.
Los desiertos avanzan y cada vez hay menos agua.
Pronto todo acabará, ya sea por la sequía o por los Reyes Hechicero.»
El Druida Errante.

Dark Sun

El grupo de cinco entró en la cueva y agradecieron el brusco descenso de la temperatura. Tras un viaje a más de cincuenta grados aquello era lo más parecido a remojar sus cuerpos en agua fresca.
—¡Eh, fijaos! Mirad cómo se me ha puesto la piel —les dijo Saúd el pícaro con una sonrisa que mostraba sus afilados dientes. Su salvaje cabellera pelirroja y la pintura granate bajo los ojos le daban un aspecto temible.
—Sí, es como comer menta —comentó más para sí Elevinol que para los demás.
—¿Y eso qué es? —preguntó Findor, que se había quitado su coraza de quitina y descargado de su sable y escudo.
—Una hierba, pero no importa.
Aprovecharon aquel momento para tomar alguna ración seca y beber unos tragos del agua caliente de sus odres.
—¿Cuánto creéis que tardará el agua en refrescarse? —preguntó Saúd, curioso como todos los halflings, mientras se llevaba a la boca el hueso de un animal y observaba su desgastado y polvoriento pellejo.
Ninguno de ellos contestó; no podían saberlo.
—No se cómo puedes comerte eso, halfling —Ragas el enano había dejado de beber y miraba con asco aquel hueso—. Esa criatura casi nos devora.
Saúd lo miró con una sonrisa.
—Fíjate cómo son las cosas: sales a cazar para llevarte algo a la boca y resulta que eres tú quien acaba devorado. ¿Cuántas veces se habrá repetido esta historia? Leer más…

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Valentía

Aprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo. El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.

Nelson Mandela

Insurrección

Una insurrección no es como una peste o un incendio forestal, o un proceso lineal que se extiende progresivamente, por proximidad a partir de una chispa inicial. Se trata más bien de algo que cobra cuerpo como una música, y cuyos focos, incluso dispersos en el tiempo y en el espacio, logran imponer el ritmo de su propia vibración.

Stephane Hessel

Alicates

Roberto guardó los alicates en su mochila junto con el resto de cosas. Se sentó en su silla, delante del escritorio, y abrió el libro que tenía delante. Escuchó cómo Juan, uno de sus compañeros de piso, se preparaba para salir hacia la universidad, mientras él seguía ojeando el temario de la asignatura de mecánica industrial.

A los pocos minutos Juan se asomó por la puerta de su habitación.
—¡Eh, marica! Espabila o llegarás tarde —le dijo con su hiriente tono.
—Sí, termino este capítulo y voy —le contestó Roberto sin levantar la vista del libro.

Juan bufó mientras recorría el largo pasillo que llevaba hasta la entrada; cogió su bicicleta de montaña y salió por la puerta. Leer más…

La boda

Estoy nervioso.
Hace mucho que no voy a una boda.
Me pongo la chaqueta.
Me miro al espejo.
Va a ser un gran evento.
Ella seguro que estará guapísima, como siempre.
La última vez que la vi estaba radiante.
Todavía no entiendo cómo me pudo dejar por ese.
Pero no va a ser feliz en el futuro, estoy seguro.
Me coloco bien la corbata.
Me vuelvo a mirar al espejo.
Estoy impecable. Leer más…

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