Un café con Leire

Relatos, citas, reflexiones… y alguna cosa más

Archivar para el mes “abril, 2014”

Ukemi

En Aikido se conoce como Ukemi al arte de caer, que es una forma defensiva que nos ayuda a no salir lastimados al recibir una técnica de proyección. Pero el sentido del Ukemi va mucho más allá, dado que refleja nuestras caídas en la vida misma. Cada vez que sufrimos una gran pérdida, cada vez que algo no sale como esperábamos, cada vez que los problemas parecen ahogarnos, sufrimos caídas. Existen personas que jamás logran levantarse, que permanecen vencidas en el suelo o que deben recurrir a las drogas y al alcohol para sentirse un poco mejor. En Aikido se le enseña al alumno a sobreponerse de las caídas, a incorporarse rápidamente del suelo para seguir en el camino, a comprender que las caídas son parte de la vida y que lo importante es seguir levantándose a pesar que nos flaqueen las fuerzas. Por esa razón todos deberíamos aprender la filosofía del Ukemi y poner en práctica este viejo proverbio japonés: “Nana korobi ia oki” (si te caes siete veces, te levantas ocho). Así que, sin importar que tan grande sea su caída, le recomiendo al lector ponerse rápidamente en pie y enfrentar las dificultades con renovadas fuerzas.

Fernando Alberto Cartofield, Instructor Internacional de Aikido.

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Vivir mil vidas

Un lector vive mil vidas antes de morir. El que no lee, solo vive una.

Jojen Reed

Las ideas nunca mueren

Hola amigos. Esta vez os traigo un relato de mi amigo Theraxian, el Gato Negro. Siempre cuenta las historias con mucho trasfondo y a mí, por lo menos, nunca me deja indiferente.

Voodoo Lulu opening day 20090711 Leer más…

Agonía

No existe mayor agonía que la de llevar una historia sin contar dentro de ti.

Maya Angelou.

Cenizas de espectro

steampunk

El tintineo de sus espuelas retumbó en el silencio del mugriento pasillo humano mientras Hans Vinsbruk paseaba la mirada entre los desechos que, puestos en pie, esperaban. Rostros jóvenes en su mayoría, pero macilentos, demacrados y sucios. Todos vestían apenas un pantalón y algunos tiritaban de frío. Allí la temperatura era varios grados más fría que en la fundición, algo que no enmascaraba el olor a sudor y humanidad. Leer más…

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