Un café con Leire

Relatos, citas, reflexiones… y alguna cosa más

Archivar para el mes “diciembre, 2014”

Crisis

“En las crisis, el corazón se rompe o se curte” (Honoré de Balzac)
Muchos hemos experimentado lo dramáticamente juguetona que puede llegar a ser la vida; pone en desorden aquello que creemos tener ordenado hasta la perfección. Cuando afecta a nuestra identidad, hablamos de crisis existenciales.

Se caracterizan por un estado letárgico y oscuro del que parece que no saldremos jamás. Nos hacen sentir incapaces de tomar decisiones. No hay claridad, no hay futuro. Sin embargo, las crisis existenciales tienen su función. Advierten que hemos postergado nuestra evolución en aras de la seguridad, el placer o la falacia de eternidad que a veces adjudicamos a los objetos y también a los sujetos. En segundo lugar, sirven en bandeja una lección: es en el caos donde se produce el milagro del aprendizaje. Y en tercer lugar, proporcionan posibilidades, entre ellas, la de reinventarnos.

Diferentes crisis, toda una vida.

“En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra” (Eugenio Trías)

Vigilantes de la perpetuidad

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Z-M43 tenía toda su atención puesta en las señales que le llegaban a través de los paneles de plasma. A diferencia de otros organismos menores, no disponía de órganos de visión, sino que percibía por toda su superficie gran parte del espectro de radiación electromagnética (infrarrojo, ultra violeta y luz visible) como vibraciones que se desplazaban por el agua enriquecida en la que habitaba. Como todos los celuloides, su cuerpo ovalado estaba cubierto por pequeños filamentos que utilizaba tanto para desplazarse como para absorber alimento. Su color en aquellos momentos era de un cyan apagado, indicando que estaba concentrado en su tarea vital.

En la sala de observaciones había cientos de celuloides como él encomendados a la misma tarea: la vigilancia. Todos captando y analizando imágenes y señales mediante sus sensibles cuerpos, pegados a los paneles, y con colores más o menos uniformes.

Nada hacía sospechar que aquella no fuese a ser una jornada de observación tan aburrida como cualquier otra. En alguna ocasión detectaban falsos positivos o incluso alguna alerta de amenaza menor, que era neutralizada sin demasiada expectación. Nada grave. Leer más…

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