Un café con Leire

Relatos, citas, reflexiones… y alguna cosa más

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La perla de los vientos

Tras un par de meses sin escribir nada decente, os traigo un nuevo experimento. Se trata de un relato creado para el reto mensual de fantasiaepica.com y que en esta ocasión partía bajo la premisa de Fantasía Marítima. Tras empezar dos relatos que no me gustaron nada, al fin el tercero vio la luz. No es de lejos de los mejores, pero ante la falta de inspiración y la limitación del número de palabras de estos retos, creo que al menos sí me ha quedado entretenido. Puede que durante la narración haya algunas cosas que os choquen, y se debe a que se trata de una ucronía con tintes de fantasía. Ya me decís.

Perla de los vientos

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El guante negro (II)

Sanctus esperaba pacientemente sentado en una silla que apenas aguantaba su peso. El lugar todavía olía a madera húmeda y vino rancio y estaba cubierto de restos de toneles largo tiempo podridos. Los numerosos agujeros del techo habían dejado que el agua penetrara y avanzara el inevitable proceso de la descomposición. Unas voces le advirtieron de que su visita había llegado. Se llevó un dedo a los labios y algunas de las sombras del lugar se movieron, tomando nuevas posiciones. Después, tras una serie de intrincados gestos y unos susurros en lengua arcana, lanzó un conjuro sobre sus manos, se quitó el guante azabache de su mano derecha y lo introdujo en uno de los bolsillos de su túnica. Leer más…

El guante negro (I)

Imthul

La habitación estaba en penumbra, como era habitual. El paso del tiempo y la falta de mantenimiento no se veían solamente en las paredes recorridas por grietas, los desconchados y la capa de tierra y porquería que se acumulaba en el suelo, sino que se podía oler en el ambiente, cargado, húmedo y rancio. La única iluminación, compuesta por unas titilantes velas sobre dos cráneos sonrientes, creaban danzantes sombras que parecían reproducir un macabro ritual.
Un par de golpes sonaron en la puerta. Sanctus Kallatorum levantó su cansada vista del incunable y masculló unas palabras molesto. Se recostó sobre su sillón y enlazó las manos sobre su pecho. Leer más…

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