Un café con Leire

Relatos, citas, reflexiones… y alguna cosa más

Archivar para el mes “enero, 2014”

Suerte

La suerte no existe. No es más que la palabra que emplean los idiotas para justificar las consecuencias de su propia imprudencia, de su egoísmo, de su estupidez. La mayor parte de las veces la mala suerte no es más que el resultado de unos planes mal trazados.

Ferro Maljinn. Antes de que nos cuelguen, de Joe Abercrombie.

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Dichosas Leyendas

Hoy os traigo un relato de mi amigo Telcar. Espero que lo disfrutéis.

wendigo

Jack podía ser un capullo cuando se lo proponía, pero no era de los que dejaba en la estacada a los amigos, la familia, las ex esposas o lo que se tercie, diría él. Así que todavía tenía la oreja caliente de hablar con una llorosa Claire, cuando ya estaba encaramándose en su viejo Mack, saliendo de Yellowknife y rumbo a ese villorrio de mala muerte en donde vivía su ex con el mastuerzo de su actual marido. Leer más…

Y a tí, ¿qué te define?

Lo cierto es que las pocas veces que me he hecho esta pregunta nunca he llegado a una respuesta que pueda abarcar qué me define. ¿El físico?¿Mi inteligencia?¿Mis vivencias?¿Mi forma de afrontar las cosas?¿La opinión de los demás es capaz de definirme también? Si todos piensan que soy feo, ¿lo soy aunque yo me tenga en buena estima?¿Puedo estar equivocado con respecto a mí mismo? Demasiadas preguntas complejas se encierran en esa caja de pandora que es el intento de definirse a sí mismo. Leer más…

10.000

congratulations

¿Euros? Ya me gustaría. ¿Palabras? Sería un capítulo de mi libro. ¿Visitas? Efectivamente. A un mes de cumplir dos años de blog he alcanzado esta cifra redonda y que, aunque simbólica, ha hecho que me sienta orgulloso. Diez mil visitas, aunque no diez mil lecturas, son todo un logro para un blog de barrio. ¿Que me gustaría llegar a más lectores? Por supuesto, pero tal y como está la cosa, siendo el tiempo que le dedico bastante escaso, me parece todo un logro. Leer más…

La Piedra de la Vida (II)

Continuación de “La Piedra de la Vida (I)

Todos cayeron al suelo. El mareo era considerable y Findor y Rohman apunto estuvieron de vaciar el contenido de sus estómagos.
Lo primero que percibieron sus sentidos fue el aroma dulzón de las flores. Aquella agradable fragancia que nunca antes habían sentido ayudó a que se relajaran sus estómagos y desapareciese el mareo. A su alrededor había una serie de plantas en maceteros, y una tenue luz proveniente de las paredes iluminaba lo suficiente la sala para poder verse.
—Ya hemos llegado. Espero que el viaje de vuelta sea más agradable —dijo Saúd.
—Eso si volvemos —le contestó Ragas—. Tengo un mal presentimiento.
—Todos lo tenemos, amigo —le dijo Findor poniéndole una mano en el hombro y mirando por el alrededor—. Estamos en la misma sala, ¿verdad? Leer más…

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