Un café con Leire

Relatos, citas, reflexiones… y alguna cosa más

Archivar para el mes “noviembre, 2012”

Os necesito

Me despierto. Todo está oscuro de nuevo, pero puedo ver algo. Vuelvo a estar aquí, encerrada. De nuevo los barrotes no me dejar ir, vuelvo a estar atrapada. Me aferro a ellos, me levanto. No veo a nadie, vuelvo a estar sola. Tengo miedo. No puedo evitar llorar. ¿Dónde estáis? Quiero estar con vosotros, no quiero estar sola, no quiero tener miedo. Os necesito. Leer más…

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El capital

El capital no es un mal en sí mismo. El mal radica en su mal uso.

Mahatma Gandhi

Pastillas

El Opel Astra tuneado de «el Loco» pisaba el asfalto moderando la velocidad, como si quisiese pasar desapercibido o intentase camuflarse entre el resto de coches que circulaban normalmente llegada la medianoche. Y eso era difícil cuando el color de tu coche es morado metalizado, llevas pintadas unas llamas en la carrocería, los cristales están tintados y apenas hay un palmo entre el suelo y el chasis. A pesar de estar avanzado el invierno, la ventanilla del copiloto estaba bajada y derramaba música electrónica.
—Loco, esta noche rompemos, nano —dijo el copiloto mientras manoseaba una bolsita de plástico transparente en la que se veían algunas pastillas y bolitas de papel. Leer más…

Cuando fueron a por los demás…

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,
no había nadie más que pudiera protestar.

Martin Niemöller

Cuando recortaron el sueldo a los empleados públicos,
guardé silencio,
porque yo no era empleado público.
Cuando congelaron las pensiones,
guardé silencio,
porque yo no era pensionista.
Cuando intervinieron bancos y cajas,
guardé silencio,
porque mi dinero no estaba ahí.
Cuando subieron el IVA,
guardé silencio,
porque yo trabajo en negro.
Cuando recortaron la Sanidad Pública,
guardé silencio,
porque yo tengo seguro privado.
Cuando recortaron en Educación Pública,
guardé silencio,
porque yo llevo a mi hijo a colegio concertado.
Cuando finalmente me tocaron lo mio,
atravesaron la línea roja y me tocaron las narices.

Adaptación del anterior

Tres días de vida

Hace un tiempo, hubo una mujer que empujaba lentamente un carro de la compra con lo que debían ser todos sus enseres. Desde la distancia parecía encorvada, pero cuando dejaba de empujar sus pertenencias, se veía que todavía caminaba erguida, que solo estaba descargando el peso de su pasado sobre la barra del carro. Tenía las arrugas que debía tener a una mujer que había superado los setenta, pero eran más suaves, como si hubiesen aparecido a edades tardías, y disimulaban mejor que había alcanzado los noventa. Su cabeza estaba siempre cubierta por un pañuelo grueso de color escarlata, pero se intuía que tapada un cabello blanco. Su nariz era bonita, terminada en una ligera punta y sus labios arrugados apenas se veían, como si permanentemente se los estuviese mordiendo. Leer más…

Cambiar la sociedad III

El tercer paso para cambiar una sociedad es implicarse en el cambio.

J. de Groot

Y aquí, en este tercer paso, es donde fallamos casi todos. Es, al fin y al cabo, el HACER, lo que realmente mueve el engranaje del cambio. Los dos primero pasos son las piezas que hacen falta, pero la implicación es lo que realmente lo mueve. Sin implicación de la sociedad, que no son más que un conjunto de personas individuales, nada cambiará. Leer más…

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