Un café con Leire

Relatos, citas, reflexiones… y alguna cosa más.

Archivar para el mes “julio, 2013”

Discursos intemporales (I)

Por casualidad he llegado hasta un vídeo de youtube en el que una niña de doce años, Severn Cullis-Suzuki, hace un discurso en la  Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo “The Earth Summit”, celebrada por la ONU en Río de Janeiro, en 1992.

Quiero compartirlo con vosotras, Leire y Sofía, porque aunque ahora tiene veinte años, sigue teniendo vigencia y seguro que  cuando lo podáis leer y comprender tampoco la habrá perdido.

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100 posts

Así es, amigos y visitantes ocasionales, esta es la entrada 101. Otro nuevo record a la espalda, nada más y nada menos que cien entradas en el blog.

¡Hasta la próxima!

Planos perceptivos

En el terreno de la convivencia conyugal es importante conocer el plano perceptivo en el cual la otra persona se muestra receptiva a nuestras manifestaciones de afecto. Ciertas personas necesitan muestras de amor visibles, característica muy conocida y explotada por publicitarios. Otras necesitan oir palabras amorosas, y hay que repetírselas a menudo. Por último está el grupo de quienes se inquietan si no se les expresa continuamente el amor de forma sensible. La relación de pareja puede tornarse muy problemática si existen diferencias en los sistemas perceptivos a la hora de mostrar y recibir el amor. Es comprensible que una persona del tipo cinestésico llegue a sentirse molesta por tener que decirle palabras de amor a su pareja una y otra vez. Una persona del tipo auditivo puede sentirse decepcionado ante una esposa que no cese de exigirle muestras de afecto visibles, y ésta, a su vez, puede interpretar los hechos de manera distinta, a saber: al no recibir muestras de afecto a través del canal “correcto”, empieza a sentirse insegura y a dudar de los sentimientos de su compañero.

Aprendiz de Brujo

Céntimos y euros

El que no guarda céntimos no tendrá euros.

Sabiduría Popular

La torre de Krivus (III)

(Sin no has leído previamente las primeras partes, puedes encontrarlas aquí: Parte 1 y Parte 2)

Sin poder evitarlo, Iriana y Anton observaron cómo Kal abría el cofre. Ambos aguantaron la respiración, aunque la muchacha no pudo mirar y se aferró con fuerza a su compañero mientras cerraba con fuerza los ojos, esperando lo peor. Pero nada ocurrió.
Al abrir de nuevo los ojos y ver a su hermano allí, arrodillado, delante del baúl, suspiró con alivio.
—Esto no me gusta nada, Iriana. No deberíamos estar aquí. Nunca debimos entrar aquí. Leer más…

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