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Planeta Finito

En esta entrada voy a hablar de algo que me lleva preocupando desde hace muchos años, y sobre lo que no tengo ningún tipo de poder, es la superpoblación del planeta y el ritmo al que el ser humano consume sus recursos. Por todo lo que he leído al respecto, creo que ya hemos pasado el punto de no retorno, así que ahora hay que prepararse para cómo afrontarlo (tal vez yo no, pero sí mis hijas y sus descendientes). Para empezar, un vídeo muy sencillo y esplicativo.

Creo que el concepto queda claro. Curiosamente, este mismo concepto se trata también en el libro Dune, cuyo problema ecológico es un trasfondo, pero que juega un papel fundamental en la historia. Empezamos por esta cita:

Más allá de un punto crítico, los grados de libertad, en un espacio finito, disminuyen a medida que se incrementa el número. Esto resulta válido tanto para los hombres en el espacio finito de un ecosistema planetario como para las moléculas de gas en una redoma sellada. La cuestión para los seres humanos no es saber cuántos de ellos podrán sobrevivir dentro del sistema, sino qué tipo de existencia será posible para aquellos que sobrevivirán.

Pardot Kynes, Primer Planetólogo de Arrakis.

—Existe una armonía interior de movimiento y equilibrio en todos los planetas adaptados al hombre —decía Kynes—. Uno puede ver en esta armonía un efecto dinámico estabilizador esencial a todas las formas de vida. Su función es simple: crear y mantener esquemas coordinados más y más diversificados. Es la propia vida la que aumenta la capacidad de un sistema cerrado para sustentar la vida. La vida —toda la vida— se halla al servicio de la vida. Los alimentos necesarios para la vida son creados por la vida cada vez en mayor abundancia a medida que se incrementa la diversificación de esta vida. Todo el paisaje se vuelve vivo, se producen relaciones, y relaciones dentro de estas relaciones.

Con lo cual, si lo aplicamos a la inversa, a menor divesidad, menos relaciones, menos vida. Hay que tener en cuenta que este es un proceso muy lento, que no se va a ver en cien ni doscientos años, ni tal vez quinientos. Pero ese es el camino que lleva el ser humano desde hace ya unos siglos, acrecentado exponencialmente en los siglos XX y lo que llevamos de XXI.

Otro detalle de la novela Dune. Arrakis es un planeta desértico, sin agua en su superficie. Un biólogo imperial designado a aquel planeta inicia una cruzada al margen del imperio y apoyándose en la población local (denominados Fremen), para transformar aquel planeta en un lugar más habitable. La mentalidad que me entusiasmó es la que se saca de este extracto:

¿Y cuándo será resuelto?, preguntaron los Fremen, ¿cuándo veremos a Arrakis transformado en un paraíso?

Del mismo modo que un maestro enseñando a un niño que le ha preguntado cuanto son 2 más 2, Kynes les respondió:

—Dentro de trescientos a quinientos años.

Un pueblo inferior hubiera gritado su desesperación. Pero los Fremen habían aprendido la paciencia a golpes de látigo. Aquel plazo les pareció más largo de lo que habían esperado, pero todos estaban convencidos de que el bendito día iba a llegar. Se apretaron más sus fajas y volvieron al trabajo. De alguna manera, la decepción había hecho mucho más concreto el concepto del paraíso.

Que es justamente lo contrario a lo que tenemos en el primer mundo, o clase dominante. Puede que aisladamente haya individuos tengan esa conciencia (y no pocos), pero es necesario que sea el conjunto de la sociedad la que adopte esos valores. Hoy en día no existe en el primer mundo algo parecido a “pueblo”, “clan” o sentimiento de pertenecer a la misma especie. Esas connotaciones tienen hoy en día una aceptación de arcaico o incluso asociado a algo negativo, pero es necesario enderezarlo para encontrar un punto de equilibrio entre nuestra vida (como seres humanos) y nuestro entorno (la naturaleza).

Como conclusión, mi opinión es que esto no se va a dar ni siquiera en el momento de que caigamos por el acantilado. ¿Creo que el ser humano se extinguirá en breve? No, pero que las cosas cambiarán a mucho peor dentro de cincuenta-cien años, estoy convencido. Como diría un amigo, soy un catastrofista.

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9 pensamientos en “Planeta Finito

  1. Hola Celembor. Hace muchos años me leí “La Tierra explota. Superpoblación y desarrollo” de Giovanni Sartori y “Los límites del crecimiento” del matrimonio Meadows. Desde entonces no duermo bien. Y eso que no voy a dejar hij@s en este mundo traidor…

  2. No me aclaro hoy con los mandos. Por cierto, mira la entrada que acabo de colgar en el Blog que he fabricado para mis alumn@s de clase en Medellín. Te agradezco haber compartido este video.
    https://dipactualidad.wordpress.com/

  3. Personalmente no me preocupa demasiado la superpoblación de la Tierra, aunque admito que la pregunta de cómo vivirán los que les toque vivir en el mundo del futuro me resulta muy interesante.
    Mezclemos la superpoblación con el control del Estado y la creciente mezcla de la tecnología con las personas, y ya tenemos una distopía no tan ficticia.
    Dedicándome al campo en el que me ocupo en estos tiempos, debo admitir que veo cómo las personas felizmente renuncian a la reflexión y al ejercicio intelectual por la comodidad de poseer una máquina que piense por ellos. Ignorando, incluso, la exposición y dependencia hacia la tecnología y a los “avances modernos”.

    ¿Son estos tiempos el principio de una nueva era? ¿Es la ciencia ficción tan ficticia? ¿Tan lejos estamos de la necesidad de buscar otros lugares donde habitar, y olvidarnos de la Tierra?
    Veo un libro ahí… ¡A ver si te animas a por el segundo, compañero!

  4. Si, yo también coincido en lo de la distropía. En las visiones prescientes que tengo no veo nada bueno. Me pasa como a Muad’Dib, pero al menos él tiene poder y puede intentar cambiar el futuro con sus decisiones.
    La refelxión puede llevar a lugares interiores donde habitan las sombras, y en este mundo de miedos y miedosos, esos lugares tenebrosos son evitados como la peste. Así que mejor dejar eso como está y no despertar a lo que sea que pueda estar dormitando allí.
    Aaaah, yo también lo veo. De hecho, lo vi hace cosa de un año. Tengo algunas notas apuntadas, pero tendrá que esperar a que termine uno que empezaré a planificar y estructurar en un par de meses y mi trilogía de fantasía épica que llevo ya un tiempo empezada.
    Un saludo!

  5. Pingback: Ah, la Madre Naturaleza | Un café con Leire

  6. Mundodisco en dijo:

    Alguna vuelta le he dado yo también a este tema y la conclusión a la que llegue es esta: hay una falta de objetivo como especie y eso produce una dispersión de medios en chorradas como pianos de recursos que podrían dedicarse a algo útil. Un autor llamado Larry Niven en su libro Mundo Anillo hablaba de una especie llamada titerotes que tenían un miedo racial brutal al peligro aunque fuese futuro. Tal era así que cuando sus científicos llegaron a la conclusión de que el sol o algo parecido destruiría su planeta en no se cuantos miles de años se pusieron a ello ¡y movieron todo el planeta para evitar el peligro!. Quizá el problema que tenemos los humanos es esa falta de miedo al futuro como especie, y eso que llevamos no sé cuantas películas de desastres planetarios. Con tanta peli parecería lógico que alguien se planteara dirigir todos los esfuerzos mundiales a, por ejemplo, la colonización de marte y posterior terraformación. En fin, espero vivir suficiente para poder hacer como Nelson en los Simpsons ¡Haha!

    • Yo también considero que hay una falta de miedo al futuro como especie, aunque en realidad pienso que se trata de un sentido de consciencia. A eso le añadimos una de las características con más peso del ser humano que es el individualismo y tenemos la combinación perfecta para irnos al garete. Lo que me lleva a otra pregunta, ¿por qué la gente sí reaccionaría si se fuese a ir todo al garete en cinco años y no si va a ocurrir en quientos?
      Bah, ya se apañarán los que vengan detrás.

      Por cierto, relacionado con tu comentario, puede que te guste el relato “Vigilantes de la Perpetuidad” (https://uncafeconleire.wordpress.com/2014/12/05/vigilantes-de-la-perpetuidad/)

      Un saludo, y muchas gracias por dejar tu opinión.

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