Un café con Leire

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Vigilantes de la perpetuidad

 via_lactea

Z-M43 tenía toda su atención puesta en las señales que le llegaban a través de los paneles de plasma. A diferencia de otros organismos menores, no disponía de órganos de visión, sino que percibía por toda su superficie gran parte del espectro de radiación electromagnética (infrarrojo, ultra violeta y luz visible) como vibraciones que se desplazaban por el agua enriquecida en la que habitaba. Como todos los celuloides, su cuerpo ovalado estaba cubierto por pequeños filamentos que utilizaba tanto para desplazarse como para absorber alimento. Su color en aquellos momentos era de un cyan apagado, indicando que estaba concentrado en su tarea vital.

En la sala de observaciones había cientos de celuloides como él encomendados a la misma tarea: la vigilancia. Todos captando y analizando imágenes y señales mediante sus sensibles cuerpos, pegados a los paneles, y con colores más o menos uniformes.

Nada hacía sospechar que aquella no fuese a ser una jornada de observación tan aburrida como cualquier otra. En alguna ocasión detectaban falsos positivos o incluso alguna alerta de amenaza menor, que era neutralizada sin demasiada expectación. Nada grave.

Z-M43 iba apagando su color a medida que transcurría su jornada. Captaba y analizaba datos del sector Pentacor, formado por una galaxia espiral de unas 434245 millones de estrellas variables, según las redes neuronales. No era de las más grandes, pero requería de mucho tiempo captar y analizar cada uno de sus componentes. Tanto tiempo que Z-M43 solo podría completar un 0,34% del mismo antes de morir.

Los sistemas de vigilancia les pasaban las captaciones de astros, estrellas, satélites y cometas de cada uno de aquellos sistemas solares integrados en Pentacor, todos tan distintos y a la vez tan iguales.

Fue en esa jornada rutinaria cuando algo captó su atención. En uno de aquellos planetas le había parecido percibir una tenue luz en su cara oscura. Podría tratarse de organismos fosforescentes, pero toda luz en la cara oscura de un astro debía ser analizada exhaustivamente. Calculó la trayectoria y el ángulo respecto de su punto de observación y solicitó señales observables desde otros puntos.

—¿Ocurre algo, Z? —vibró U-M09, el supervisor.

—Seguramente nada importante. Puntos luminosos formando redes en la cara oculta de un astro en Pekep-Pentacor —contestó Z con una suave vibración. Nada en su color hacía notar preocupación, pero el supervisor cambió ligeramente su tono a cerúleo y pidió que se enviaran esas señales a su panel.

Las imágenes desde otros puntos tardaron un tiempo en llegar. Mientras, Z fue haciendo ampliaciones con lo que ya tenía para ir trabajando sobre ello. No le gustó lo que notó y un mal presentimiento empezó a tomar forma en su interior.

Los puntos luminosos en aquel astro formaban una red que recorría su superficie de un polo a otro. Eso no era bueno. Demasiado extenso para ser una forma de vida primitiva fosforescente, aunque en la inmensidad del Todo se podían encontrar organismos de lo más extraños.

Llegaron nuevas imágenes, tanto las de distintos puntos de observación como las ampliaciones. Una de las ventajas de percibir las imágenes desde diferentes localizaciones era que se captaban también a distintas distancias, con lo que la luz tardaba más o menos tiempo en viajar y ser captada, ofreciendo información sobre diversos momentos en el tiempo.

No, definitivamente, aquello no era bueno.

Poco a poco el color de Z fue variando hasta tomar el aspecto de un azul cobalto, lo que transmitía una profunda preocupación. En cambio, el supervisor U-M09 había pasado ya al verde y tenía pinta de que llegaría hasta el amarillo.

—Supervisor, por los datos interpreto que hay un organismo que ha conseguido crear luz artificial en un tiempo excesivamente bajo. Las imágenes llegadas de puntos más lejanos muestran que en menos de un ciclo han iluminado medio planeta. —Sabía que la luz artificial era un indicativo sobre el camino evolutivo que había tomado aquella especie y debían de volcar sus recursos en averiguar todo lo posible antes de adoptar una solución—. No captamos señales identificables de momento. Hay demasiado ruido interestelar desde los captadores más cercanos a la zona. Y aun así, puede que no coincidan con ninguno de los patrones y no podamos averiguar nada.

Pero el supervisor apenas hizo caso, pues estaba completamente concentrado en todos los datos que le llegaban. Z-M43 se puso algo nervioso; era la primera vez que vivía una situación similar. Aunque era pronto y solía ser propenso a tener pensamientos pesimistas, algo le decía que podían estar frente a un descubrimiento de vital importancia. Dejando de lado su cansancio, volvió a centrarse en el importante descubrimiento.

***

Todos estaban excitados. Los colores de los celuloides de toda la sala pasaban del amarillo al rojo a medida que nueva información iba llegando. Z estaba como en trance, ignorando las vibraciones y colores del resto, solicitando distintas informaciones a las redes neuronales y cotejando los datos, introduciendo patrones y analizando la información. Cuando los resultados de los análisis se formaron en su panel palideció. Intentaba recuperar color más vivo, pero tras varias jornadas sin descansar y con un alto nivel de atención, fue incapaz.

—¿Qué ocurre, Z? —inquirió el supervisor.

Z no respondió, sencillamente envió a los paneles del supervisor las conclusiones que tenía delante: había encontrado un organismo evolutivo de tipo tumoral agresivo.

El supervisor adoptó un color escarlata tan luminoso que resultaba molesto. Nunca antes nadie lo había sentido así. Vibraba frenéticamente y mandaba informes y alertas a la colonia matriz donde tanto las redes neuronales como los psicognitivos estaban trabajando en los análisis y en cómo proceder. Habían detectado una de las mayores amenazas y el tiempo jugaba siempre en su contra.

—Z-M43, vaya a suspensión inmediatamente. Las órdenes y procedimientos tardarán en llegar y, cuando eso ocurra, necesitamos que todos estén al máximo de energía.

Z quiso objetar, pero además de saber que era lo que tenía que hacer tampoco estaba con fuerzas para ello. Lentamente, se despegó del panel y agitó sus filamentos para llegar a su habitáculo de reposo. No dejaba de pensar en ello, en la amenaza. Si se confirmaba el hallazgo y los datos recopilados eran correctos, la existencia de su especie y la del resto del Todo corría peligro.

Pensando en todas las acciones que debían tomar llegó a su destino sin darse cuenta. Atravesó la membrana que separaba el pasillo de su morada y enseguida percibió el agua enriquecida fresca y repleta de nutrientes. En apenas unos segundos su color se volvió algo más vivo, pero seguía gris debido a la preocupación y el cansancio.

***

—¡Oh, por fin has llegado! —vibró Sima desde unas oquedades.

El fluido y denso cuerpo sin forma del metaplasmótico ondeó con suma gracia y llegó hasta él. Se enroscó primero y luego recubrió el cuerpo de Z, fundiéndose en un abrazo completo.

—Ya me he enterado de lo ocurrido. Es terrible.

Z tardó en responder. Aunque Sima no había empezado el proceso de reciclaje que transformaría el cansancio en energía, la sensación cuando lo envolvía era siempre tan agradable que disfrutó de aquel momento como si fuese el último.

—Sí, he estado alerta tres jornadas y media. Nada recomendable, te lo aseguro.

Sima lo estrujó un poco, juguetón.

—¿Puedo estrujarte ahora sin que te resistas?

Z emitió un escalofrío y se expandió ligeramente, ofreciendo alguna resistencia, pero estaba tan agotado que no tenía fuerzas.

—Pero preferiría que no lo hicieses. Necesitaré toda la energía disponible. Ya habrá tiempo para eso cuando esto acabe.

«Si acaba», pensó.

—Claro. —Sima redujo su presión y formó agujeros en su cuerpo para crear pequeñas corrientes de agua y que su compañero pudiera nutrirse mejor—. ¿Y ahora qué ocurrirá?

—Bueno, eso está por ver. Si todo se confirma se podrá proceder de varias formas. Dependiendo del grado de desarrollo es posible que solo haya que desintegrar el planeta. Eso acabaría con cualquier forma de vida basada en carbono y fotones. Pero si el nivel de desarrollo y evolutivo es muy avanzado no sería suficiente, ya que podrían haber alcanzado el espacio exterior y serían una amenaza extrema. —Z empezaba a notar cómo su endurecida superficie se iba ablandando a media de Sima empezaba el proceso de reciclaje. Si se centraba en ello era muy agradable, pero especular sobre qué iba a ocurrir le atraía más—. Así que es posible que desde la colonia matriz decidan aplicar una anomalía en el equilibrio.

Sima estuvo en silencio unos instantes, pero al ver que no continuaba, tuvo que preguntar.

—¿Y qué es esa anomalía?

Z agitó sus filamentos.

—Bien, cómo explicarlo… ¿Qué sabes del Otro Lado?

—Sé que existe, pero poco más —respondió Sima.

—Intentaré explicarlo de forma sencilla. Como bien sabes, el 0 es el elemento numérico del que parte toda la numeronomía. Bien, los psicognitivos, que utilizan la numeronomía como representación de la realidad, han representado el Todo con el número 0. Partiendo de una simple descomposición sabes que 0=(+1)+(-1), que por convención llamaremos «energía positiva» y «energía negativa» respectivamente. Nosotros estamos representados como +1, y en el Otro Lado está representado con el -1. Los psicognitivos teorizan que 0=(+0,5)+(+0,5)+(-0,5)+(-0,5), con lo que podrían haber varios «planos» de energías, llamémoslo dimensiones. Si seguimos descomponiendo nos daremos cuenta de que hay n dimensiones con sus respectivos sistemas energéticos. Pero esta es otra historia, no quiero liarte con eso.

»Pues bien, hace unos siglos, un metaprotozoo psicognitivo descubrió cómo pasar de nuestra dimensión energética a la opuesta. Eso, con la representación numérica que te he puesto de ejemplo provocaría un desequilibrio cósmico y produciría el colapso del Todo, pero a escala, un planeta o sistema solar es una cantidad de materia insignificante, despreciable, en el equilibrio de energías entre dimensiones. Imagina el planeta Talins-9: sería como un grano de silíceo en un océano de agua. De esta forma podemos hacer desaparecer amenazas tumorales agresivas antes de que se expandan de forma incontrolable.

Sima se comprimió y cerró los agujeros que había creado en su cuerpo. Rodeó completamente a Z y empezó a girar lentamente sobre sí mismo. Si dejaba que siguiese comunicándose la transición de la consciencia a la suspensión y posterior reciclaje sería mucho más agradable.

—¿Y qué es una amenaza tumoral incontrolable?

—Es algo terrible. —Sus vibraciones eran ahora más tenues—. Empiezan como un proceso natural evolutivo, pero en algún punto se troncan y pierden la noción con su entorno, lo parasitan. Comienzan a reproducirse rápidamente y exterminan cualquier amenaza a su reproducción, que no a su existencia. Esa es una diferencia característica con respecto a otras formas de vida. Agotan los recursos de su planeta y, en vez de volver a la sostenibilidad, saltan al espacio y colonizan otros planetas o satélites, se reproducen más deprisa todavía y se expanden más rápido todavía. Y esto acompañado de avances tecnológicos exponenciales. —Esas últimas vibraciones apenas fueron perceptibles; ya estaba entrando en la suspensión—. No tienen conciencia como especie…

—¿Y no se ha intentado comunicarse con ellos? Tal vez puedan entender los principios básicos del Todo y volver a la senda de la sostenibilidad.

—Ya se intentó. —Z empezaba a perder la consciencia y vibrar para hacerse entender le costaba muchísimo—. No con esta especie en concreto, pero sí con las de su tipo. Lo estudié en las Crónicas Inmateriales de Vigilancia. La sostenibilidad va contra su naturaleza… A pesar de que habrá individuos que sí entiendan el concepto —Z se iba dejando llevar, entrando de lleno en la suspensión—… como especie y tras seguir evolucionando a través de generaciones, vuelven a su forma de ser: reproducción hasta el colapso…

Sima aumentó la velocidad de giro. Z-M43 ya estaba inconsciente y ahora se podría concentrar en su función: entregar su energía y limpiar de desechos el interior de su huésped.

***

Completamente cargado y emitiendo colores vivos, Z-M43 entró en la sala de vigilancia. El agua enriquecida transmitía las vibraciones frenéticas y se notaba que más de uno necesitaba un reciclado. El supervisor U-M09, seguramente extenuado tras tantas jornadas sin descanso, habría sido sustituido por U-M13, .

—Z-M43, se le requiere en su puesto inmediatamente —vibró el nuevo supervisor—. Hay nueva información.

Z agitó sus filamentos con más velocidad y se pegó a su panel. Efectivamente, los nuevos informes de los distintos puntos de observación, alguno de ellos bastante cercano a aquel sistema solar, eran desalentadores. El tumoral agresivo había logrado lanzar fuera de su órbita planetaria numerosos satélites artificiales e incluso se habían detectado alguno de ellos en los planetas más alejados. Aquello era malo.

Una comunicación de la colonia matriz acababa de llegar a su panel. Su excitación se volvió nerviosismo y su color violáceo. Activó la comunicación y percibió con atención.

«Saludos, celuloide Z-M43. Hemos de felicitarle por su descubrimiento. Tanto las redes neuronales como los ancianos psicognitivos han estado trabajando sin descanso. Como descubridor de la amenaza se ha ganado el derecho a formar parte de las redes neuronales una vez su materia orgánica llegue al final de vida. Espero que esto le complazca.»

Z no pudo contener su euforia y sus tonos se volvieron de un esmeralda vivo. Aquello era más de lo que había podido esperar. Iba a formar parte de un todo durante el resto de la eternidad, sin que sus experiencias y conocimientos se perdieran. Seguiría siendo útil.

«Tras numerosos análisis se ha concluido que la especie encontrada está dentro de las llamadas «amenazas totales». Según las predicciones numerónomas de pasado y futuro esta especie será con un grado de probabilidad del 78’3455% la causante del colapso del Todo. Si llegase a expandirse o lanzar satélites artificiales fuera de su sistema, podría significar de nuevo el fin. Lo que no se ha logrado determinar es si su implicación es directa o indirecta. Su fase evolutiva es media en estos momentos, pero crece exponencialmente. Hay que pararlos ya.»

«Durante todo este tiempo realizamos observaciones a los planetas vecinos en busca de formas de vida similares sin que se encontrara nada. No obstante, se han detectado satélites artificiales en todos los planetas que componen el sistema, con lo que lo más probable es que estén a punto de dar el salto y colonizar otros planetas, tal vez en alguno de los satélites en los que las condiciones ambientales sean propicias para su reproducción.»

«Se han iniciado los cálculos para envolver ese sistema solar mediante nudos en los filamentos de unión, recubriéndolo como una red, y que englobará incluso al último de los pequeños planetas. Cuando todo esté dispuesto, se enviará al Otro Lado, lo que provocará que se descomponga instantáneamente a nivel subatómico para ser asimilado por la energía negativa.»

Z se estremeció. ¿Iban a enviar al otro lado un sistema solar entero? La cantidad de energía necesaria para eso era enorme. Debían crear una gran expansión energética y al mismo tiempo crear una inmensa fuerza gravitacional para llegar a la red de envoltura y que se plegara sobre sí misma, enviando al Otro Lado todo lo que hubiese dentro de ella.

«Si se ha preguntado usted por la energía necesaria para el proceso, se va a proceder a utilizar los filamentos para alterar la fisión en el núcleo de la estrella y acelerar el proceso para que se cree una estrella de neutrones. Esa brusquedad liberará la energía necesaria para abrir un agujero con el Otro Lado y que será cerrado cuando los nudos se junten debido a la fuerza gravitatoria generada.»

«Esperemos haberlo logrado a tiempo. Si por algún error no eliminásemos por completo esta forma de vida agresiva y todas sus creaciones, nos enfrentaríamos probablemente al fin del futuro. Puede que nosotros no lo veamos, pero nuestra obligación es preservar al 0 en su perpetuidad.»

«No podemos fallar.»

Z cerró la comunicación. La presión de la responsabilidad oprimió su cuerpo y emitió un estremecimiento. Iban a ser jornadas muy duras.

El proceso de preparación fue largo. Durante ese tiempo el planeta amenaza dio 13’7 vueltas a la órbita de su estrella, mientras se calculaban los parámetros necesarios para enredar todo el sistema solar. Los datos se comprobaban una y otra vez con las redes neuronales y se hacían simulaciones a gran escala, corrigiendo desviaciones o imperfecciones en los nudos de los filamentos. Todo debía cuadrar perfectamente.

Cuando el verde estuvo en cada uno de los paneles de los celuloides, se mandó la conformidad. En algún lugar de la colonia matriz activaron el dispositivo y la estrella de aquel sistema solar implosionó. Los filamentos de unión se fueron cargando de energía hasta llegar a los nudos y entonces, de forma instantánea, todo se plegó sobre sí mismo. Un sistema solar entero había sido engullido sin dejar rastro. Todo había terminado.

Tras un buen periodo de descanso y la alegría generalizada, Z volvió a su rutina de vigilancia. La eternidad le esperaba al final de su vida.

 ***

Y mientras, a miles de millones de kilómetros de donde antes estaba el Sol, las sondas espaciales Voyager 1 y 2, y Pioneer 10 y 11 habían atravesado la heliopausa vagaban por el espacio interestelar. Quién sabe si alguna de ellas tuvo algo que ver con el posterior colapso del Universo…


***


La idea de este relato ya iba rondando por mi cabeza desde hacía más de medio año, pero no había encontrado la excusa para sentarme a escribirlo. Mi mayor preocupación en un primer momento fue cómo hacerlo, ya que posibilidades había varias. Lo que tenía claro era contar la analogía entre el ser humano y un cáncer, pero no cómo contarlo. Me vino a la cabeza la novela de Asimov “los Propios Dioses” y saqué mi propia versión sobre ellos. No sé en qué momento se me ocurrió que los “aliens” fueran organismos unicelulares vigilando a organismos complejos como el ser humano. Era como si el universo fuese un cuerpo las galaxias, los órganos y los sistemas solares las células. Esto no se transmite bien en el relato, pero tampoco es lo que quería contar.

Al tratar a una nueva raza, no era objetivo del relato presentar todo su ecosistema, ni costumbres ni forma de ser. Si Asimov necesita una novela entera no voy a ser yo el chulo que lo haga en un relato de 2900 palabras. Esta raza era un medio para transmitir esa analogía.

¿En qué me he basado para crear este relato? Básicamente en Asimov. Los psicognitivos son los psicohistoriadores del ciclo fundación (imprescindible lectura básica para todo el mundo); la numeronomía vienen a ser las matemáticas; las redes neuronales vienen a ser como una mente colectiva tipo colmena, presente en las novelas de Ender, o los Zerg de Starcraft, etc, que buscan siempre lo que subjetivamente se denomina “bien común”; los filamentos de unión vienen a ser una simplificación de la Teoría de cuerdas; la explicación del Todo es un copy&paste resumido del libro “Cien preguntas sobre ciencia” de Isaac Asimov, pregunta 10; el concepto de acelerar el proceso de fisión del nucleo del sol y crear una estrella de neutrones está basado en algo real, creando un colapso gravitacional, y que se teoriza que esto es el antes de un agujero negro; la parte final de las sondas espaciales fue inspirada por la primera película de Star Trek.
Como podéis ver, este es un relato de CIENCIA-ficción. Quería hacer un relato con el menor número de cosas inventadas y que todo lo que contase tuviese base. Alguna cosa se me ha escapado por cuestiones de espacio.
De la crítica general me quedo con que es un texto muy técnico. Bueno, yo diría que técnico, pero salvo la teoría de cuerdas creo que el resto es bastante sencillo de entender. Otra cosa es la predisposición a la ciencia que tenga cada uno.
También puede ser que la forma de exponerlo no sea la más adecuada para que le guste a todo el mundo, pero esta fue la forma definitiva, ya que desde el borrador inicial hasta el resultado final hubo muchos cambios. Ha sido de los relatos que más he retocado una vez escrito el primer borrador.
Para mí, en definitiva, es el relato que más me ha gustado de los últimos que he escrito, con diferencia, tanto por lo contado como por lo que he aprendido escribiéndolo.

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15 pensamientos en “Vigilantes de la perpetuidad

  1. No he podido terminar de leer la entrada. De momento es muy buena. pongo este comentario para poder regresar despues.

  2. ¡Muy bueno! Iba leyendo y me venían a la mente los libros de Asimov. Disfruté mucho de la Trilogía de la Fundación, aunque aún no me he aventurado a leerlos todos.

  3. Telcar en dijo:

    Uno de mis dos relatos preferidos del reto. Y sí, se notan las influencias.

  4. Un relato muy entretenido. Se lee fácilmente pesé a esos toques cientificos que están muy bien simplificados para no entorpecer la lectura.
    La escena en la habitación si que me sorprendio. Cuando “Sima” estruja al protagonista.

    • Vaya, Eban, que alegría verte por aquí. Uno de los principales problemas de este texto es encontrar el equilibrio entre términos científicos y simplicidad. Dependiendo del lector, esto está conseguido o no, ya que este relato recibió muchas críticas en cuanto a tecnicismos. Pero a mí me gusta cómo está.
      Gracias por el comentario.

  5. Shafir en dijo:

    Me ha gustado mucho cómo has ido creando, progresivamente, el entorno y los personajes. Las analogías con un organismo biológico, los vigilantes unicelulares o la enfermedad del cáncer van dando forma a un imaginario que despierta la curiosidad en la lectura a medida que los descubrimos y le damos sentido. Da la sensación de describir otro mundo, cuando, en realidad, es el universo desconocido observándonos en el tiempo. Acaba siendo un relato poético, donde la humanidad es mostrada a través de las sensaciones de unos seres extraños, con una concepción del tiempo diferente y todopoderosos.

    • Lo cierto es que es complicado describir las sensaciones o pensamientos de seres a los que no conocemos, ya que solo podemos descirbirlos en términos humanos. Pero es inevitable, ¿cómo describir algo que se desconoce?
      Muchas gracias por tu comentario. Siempre viene bien conocer las opiniones y sensaciones de los lectores.
      Un saludo.

  6. Es un cuento retrofuturista, parece sacado de una revista pulp de los años 50. Ojalá hubiese más escritores actuales dedicados a las formas clásicas de la Ciencia Ficción.
    Enhorabuena y, ahora, a por el siguiente.
    😉

    • La ciencia ficción es un género, desde mi punto de vista, complicado, si se quiere hacer bien. Tal vez por eso hay pocos textos.
      Me alegra ver gente nueva por aquí.
      Un saludo.

    • Gracias 😀
      Pues lo cierto es que no lo había pensado. Generalmente en las bases indica que pierdes los derechos de la obra, así que dejé de mirar concursos. Pero le echo un vistazo a ver si es interesante.
      Gracias por comentar.

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