Un café con Leire

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De borregos y Esquiladores

Un lector me preguntó el otro día por mi escepticismo político: mi falta de fe en el futuro y mi despego de esta casta parásita que nos gobierna, sólo comparable a la desconfianza que siento hacia nosotros los gobernados: sin víctimas fáciles no hay verdugos impunes. Siempre sostuve, porque así me lo dijeron de niño, que los únicos antídotos contra la estupidez y la barbarie son la educación y la cultura. Que, incluso con urnas, nunca hay democracia sin votantes cultos y lúcidos. Y que los pueblos analfabetos nunca serán libres, pues su ignorancia y su abulia política los convierten en borregos propicios a cualquier esquilador astuto, a cualquier lobo hambriento, a cualquier manipulador malvado. También en torpes animales peligrosos para sí mismos. En lamentables suicidas sociales.

Arturo Pérez-Reverte en “Conmigo, o contra mí”

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5 pensamientos en “De borregos y Esquiladores

  1. Cuando leo a este escritor se me saltan las lágrimas de la emoción. Es único expresando las cosas tal y como son. Sin velos ni excusas.

  2. santamayte en dijo:

    Dejo aquí una frase de Perez-Reverte que leí el otro dia:”yo no tengo ideología,porque tengo biblioteca”.Se puede decir más alto,pero no más claro.

  3. El peor analfabeto es el analfabeto político.
    Él no oye, no habla, no participa en los acontecimientos políticos.
    No sabe que el costo de la vida, el precio de las legumbres, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos y de los medicamentos dependen de las decisiones políticas.
    El analfabeto político es tan burro que se enorgullece e hincha el pecho
    al decir que odia la política. No sabe el imbécil que de su ignorancia política proviene la prostituta, el menor abandonado, el ladrón, y el peor de los bandidos, que es el político aprovechador, mentiroso y corrupto,
    lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.
    El analfabeto político – Bertolt Brecht

    Este texto es muy conocido. A pesar de estar muy extendida la atribución de este texto a Bertolt Brecht, existen dudas sobre su autoría, pero aún así, para los que ya lo conocen viene bien recordarlo y para los que no, es tiempo de que se enteren de que existe. Su presunto autor ya falleció. Han pasado casi 60 años desde su muerte, y lamentablemente este texto sigue teniendo la misma vigencia. Brecht se comprometió con la política, se declaró comunista, y aunque no participó en política partidista pues nunca se afilió al Partido Comunista, proclamó sus ideas desde la comunicación y el arte, intentando hacer pensar y motivar la participación de la gente en este ámbito fundamental de nuestra vida cívica, que establece y hace respetar las normas que permiten nuestra pacífica y fecunda convivencia ciudadana.

    A pesar de que no coincido con las ideas políticas de este hombre, si estoy de acuerdo con la necesidad de participación de todos nosotros en las decisiones que tomamos como sociedad, en el modo de vida que elegimos y en la defensa de nuestros intereses comunes. A lo largo de la historia, ganar ese derecho ha costado muchas vidas, de todas las banderías políticas, y no es honroso para nuestro tiempo desaprovechar tanto esfuerzo humano, y decir “esfuerzo” es poco para denominar lo que han vivido por ejemplo, nuestros padres y abuelos, utilizando nuestra historia inmediata para ejemplificar sucintamente, aunque España no nació el siglo pasado y vale decirlo porque parece que toda la historia de España se remonta no más allá de unas pocas décadas.

    – Le pregunté: ¿Qué es peor, la ignorancia o la indiferencia?
    – y me respondió: No lo sé ni me importa.

    En la actualidad vemos que cada vez son más los necios -Brecht los llamaba imbéciles- a los que les parece “guay” decir que no les interesa la política, y que su participación en las elecciones, si es que participan, es simplemente votar, con desidia, por la continuidad del partido gobernante; o votar a los que siempre han votado, con sentimiento más que con inteligencia; o participando como si tuvieran puesta la camiseta de un club y la elección fuera una cuestión deportiva; o desperdiciando el voto anulándolo a posta, tratando de dar el mensaje de que no existe una opción política merecedora de su voto.

    Debemos tomar conciencia de que este creciente número de analfabetos políticos nunca nos sacará de la situación de crisis política y moral a la que hemos llegado, y de que son tan responsables de la situación como los que ellos mismos critican, y que esta actitud ciudadana permitirá que siempre sean los mismos los que se mantienen en el poder y toman las decisiones que nos llevan cada vez más a la desesperanza, al sufrimiento y al fracaso.

    Desde todos los ámbitos, alentemos la participación. Y el o la que tenga la vocación política que se forme y se integre en la vida partidista, por cada persona íntegra que ocupe una banca habrá un corrupto menos.
    Participar forma parte de vivir la vida.
    Vivamos nuestros sueños, que no es lo mismo que vivir dormido.

  4. Para mí la pregunta del millón que no se si voy a ser capaz de transmitir es:

    Si es evidente que en todos y cada uno de los partidos existentes (al menos en los más conocidos) existen simpatizantes muy diferentes, personas inteligentísimas, con un gran criterio, con una vasta cultura, con una gran preparación…. Y en cambio piensan de forma completamente antagonista… ¿Cómo saber cual es la opción “correcta”? la más justa, la mejor para todos? Al final parece ser que cada uno ve las cosas, no sólo por la cultura y el criterio que pueda tener sino por las experiencias de vida que haya tenido y lo que estas le hayan hecho posicionarse ¿no?

    El problema se que no es de la ideología como tal, sino de los dirigentes de cada uno de los partidos y del abuso que hacen del poder, y aún así, todas esas personas a las que hago mención anteriormente, siguen defendiendo vehementemente una postura u otra….
    . Esta es para mí la gran incógnita…. Si al final posicionarse entre un partido u otro no es cuestión de conocimiento… ¿Cuándo saber cual es mejor?

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