Un café con Leire

Relatos, citas, reflexiones… y alguna cosa más

Reto Cuento Infantil Alternativo

Este es el relato que presenté en un reto de un foro Retos y Concursos Literarios. Las reglas básicas eran:

– Cuento nuevo: un cuento completamente nuevo, siguiendo las características de los tradicionales.
– Reedición de un cuento existente: dejando las características básicas pero dándole una interpretación o ambientación distintas. Puede ser un cuento de terror, de humor, ambientado en otra época, o incluso un remix de distintos cuentos o para adultos.
– Continuación de un cuento existente: un qué pasó con tal personaje después de que se acabará el cuento.
Se pueden mezclar las tres opciones a vuestro gusto. En el caso de basaros en cuentos ya existentes, se dan por conocidos los mismos, por lo que sería preferible no usar cuentos poco conocidos o exclusivos de una región, aunque no obligatorio.
– Puesto que estamos hablando de cuentos infantiles, considero más apropiado usar un lenguaje sencillo, aunque queda a elección del autor.
– La extensión máxima del cuento es de 2500 palabras 

LOS SIETE CABRITILLOS (SEGUNDA PARTE)
Hace mucho tiempo, en un lejano bosque, vivían siete cabritillos y su madre en una bonita casa. Tras el incidente con el lobo, la madre estaba todavía algo asustada por que casi se había quedado sin hijos. Por suerte, el cabritillo más pequeño había podido escapar y anunciarle a su madre lo que había pasado. Ahora el lobo yacía en el fondo del río con el estómago lleno de piedras y ya no les molestaría más.
Unos días más tarde su madre les dijo:
“Hijos míos, he de ir a comprar al otro lado del bosque. Aunque el lobo está en el fondo del río, no debéis abrirle la puerta a ningún desconocido ni salir a jugar fuera mientras yo no esté.”
“Si mamá”, respondieron al unísono. “Hemos aprendido la lección para que no nos engañen.”
La madre, satisfecha, cogió su cesta de mimbre, y dando un beso en la frente de cada uno de sus hijos, se despidió.
Pasaron las horas y los cabritillos jugaban en la casa, contentos y felices, mientras se hacían el muerto con la barriga llena de piedras o imitando a su madre con las tijeras. Pero de repente, uno de los cabritillos exclamó:
“Mirad, hay una nota debajo de la puerta”
Todos se acercaron expectantes a ver aquella novedad. El mayor la tomó entre sus patas y leyó con dificultad aquella letra irregular:
“QUERIDOS HIJOS. HE TENIDO UN PROBLEMA Y NECESITO QUE BENGÁIS A POR MI. ESTOY EN LA CUEBA DEL LOBO. LLEGAD ANTES DEL ANOCHECER O SERÁ DEMASIADO TARDE”
Los cabritillos se agitaron preocupados y más de uno dejó ver alguna lágrima.
“¿Qué hacemos?”, preguntó uno.
“¿Qué ha pasado?¿Quién tiene a nuestra madre?”, preguntó otro.
Estuvieron unos largos minutos haciéndose preguntas unos a otros. Se les ocurrió que tal vez el lobo había podido salir del río y se había llevado a su madre.
“Iremos al río a ver si el lobo sigue allí”, declaró el mayor de los cabritillos.
“Pero mamá nos dijo que no saliésemos de casa”, le recordó uno de los medianos.
Tras discutir unos instantes si desobedecer a su madre o no, el mayor impuso su criterio.
Temerosos, los siete cabritillos se dirigieron hacia el río. Se escondieron detrás de unos arbustos y observaron los alrededores. Todo parecía en calma. Apenas se escuchaban a los pajaritos en los árboles y una suave brisa mecía lacónicamente las hojas de los árboles. La quietud del bosque solo se quebraba los los quejidos y lloriqueos de los siete cabritillos que no se atrevían a acercarse más al río.
En un arrebato de valor, y presionado por el resto de cabritillos, el mayor de ellos fue despacio hasta la orilla. Se asomó con el temor de que el terrible lobo ya no estuviese allí, pero respiró aliviado al comprobar que seguía ahogado, en el fondo del río, con el estómago lleno de piedras.
Con una señal de su pata, indicó al resto que se acercaran. Cinco cabritillos salieron de su escondite con la esperanza dibujada en su rostro y saltaron de alegría al ver al lobo allí. El pequeño cabritillo, el menor de todos, seguía escondido y temeroso. Miraba a todas partes y creía ver brillantes ojos que lo observaban desde cada uno de los oscuros rincones del bosque.
“El lobo está muerto, así que le debe de haber pasado algo a nuestra madre y nos necesita. Vayamos a la cueva del lobo”, dijo el mayor.
“Pero entonces, ¿quién nos dejó la nota en casa? A mí no me pareció la letra de la mamá”, replicó de nuevo el cabritillo contestón.
Discutieron de nuevo la situación. Ninguno se dio cuenta de que el más pequeño no estaba con ellos.
Finalmente, el hecho de que su madre había tenido algún problema y había que ir a ayudarla se impuso sobre los precavidos.
Subieron con cierta dificultad el camino que llevaba a la cueva del lobo. A pesar de que nunca habían estado allí, era conocido por todos dónde vivía el lobo para que nadie se acercase nunca.
Cuando llegaron a lo alto de la montaña el camino desapareció en la entrada de la cueva. Mirando por los alrededores no vieron a nadie y se preguntaron qué tipo de problema habría llevado a su madre hasta allí.
Poco a poco, siguiendo al cabritillo mayor, se acercaron hasta la entrada y miraron su oscuro interior. El frío viento irregular producía silbidos cercanos, haciendo que se acercaran más unos a otros.
“Mamá, ¿estás ahí?”, preguntó el mayor de los cabritillos.
No hubo respuesta.
“¿Ya se habrá ido?¿Por qué no contesta?¿Vamos a entrar?” eran las preguntas que se hacían unos a otros.
“Si ha tenido un problema es posible que no pueda contestar. Entremos, que aunque sea la cueva del lobo, éste ya está muerto”
Se adentraron poco a poco en la oscura cueva, pegados los unos a los otros, temerosos como una vela amenazada por una brisa.
Tras unos metros hacia en interior, oculta tras una gran roca, estaba la madre de los cabritillos, hecha un ovillo y atada de pies y manos. En su boca una mordaza le impedía hablar, pero sus ojos gritaban el peligro.
Rápidamente los cabritillos liberaron a su madre que les apremió a que se fuesen de allí, pero ya era demasiado tarde porque la cueva estaba bloqueada por una gran figura de pelaje oscuro y ojos brillantes.
La loba los miraba con odio. No pudo evitar recordar en esos momentos cómo se había sentido al volver a casa de su hermano y no encontrarlo. Había estado buscando por los alrededores, pero los rastros de su hermano eran débiles. Sedienta, se dirigió al río para beber y al ver a su hermano allí, en el fondo, ahogado, no pudo reprimir el lloro y la pena. “¿Quién podría ser capaz de semejante crueldad?”, pensó. Dispuesta a averiguarlo, no fue difícil encontrar y seguir el rastro de los cabritillos hasta su casa. En cuanto tuvo la oportunidad se lanzó sobre la madre e hizo salir a los hijos. Ahora, además de saciar su apetito, llevaría a cabo su castigo.
“Por favor, loba, deja marchar a mis hijos y cómeme a mí”, suplicó la madre cabra. “Con mi carne saciarás con creces tu apetito y ellos solo son unos niños”
“Matasteis a mi hermano. No os puedo dejar sin castigo”, replicó la loba.
“No era mi intención. Se comió a mis hijos. No podía saber que se acercaría al río y que caería dentro”
“No insistas, madre cabra, has roto el Orden Natural. Como deberías saber, las cabras comen hierba, los lobos comen cabras. Las cabras no pueden matar lobos. Así es y así debe ser. Sabes que es la Ley”
Mamá cabra, que se había colocado delante de sus hijos, sabía que había quebrantado la Ley. Pero no se arrepentía de ello. Lo hizo y lo volvería a hacer las veces que hiciese falta para salvar a sus hijos.
La loba se adentró un poco más en la cueva, relamiéndose los labios.
“Sabes que he de cumplir con mi Deber. Aunque quien yace en el fondo del río no fuese mi hermano, tendría que cumplir con mi Deber”, dijo la loba. Se paró muy cerca de mamá cabra y los cabritillos, que tiritaban de miedo, y continuó:”mataste a mi hermano y eso no te lo podría perdonar. Pero lo que es más grave y que además condena a tus hijos, es que quebrantaste la Ley y si se extiende tu conducta, se rompería el equilibrio. En nuestro interior todos sabemos que las consecuencias de romper el equilibrio serían terribles”
Mamá cabra lo sabía perfectamente, pero, ¿qué madre no lo arriesgaría todo, incluso el destino del mundo, por salvar a sus hijos? Había quebrantado la Ley y estaba dispuesta a asumir las consecuencias de sus actos, pero sus hijos no debían pagar por ello, ellos no eran culpables de los actos de su madre. Pero la loba no pensaba así.
Mamá cabra ya había quebrantado la Ley en una ocasión por salvar a sus hijos, así que lo volvería a hacer para intentar salvarlos de nuevo.
“Hijos míos, os quiero mucho. He intentado daros lo mejor y educaros lo mejor posible. Pero ahora se ha terminado”. Hizo una pausa buscando las palabras adecuadas, pero no le salían. La loba, por su parte, esperaba respetuosamente las últimas palabras de mamá cabra. “Así que solo queda una cosa por hacer: ¡luchar!”
Sin tiempo a que la loba pudiese reaccionar, se lanzó de forma salvaje y brutal contra ella.

Fuera, a cierta distancia de la cueva del lobo, alguien sollozaba tras una gran roca. Cada cierto tiempo, una cabecita blanca se asomaba y se escondía de nuevo. El más pequeño de los cabritillos los había seguido a cierta distancia, porque no se atrevía a ir hasta la cueva. A pesar de haberles intentado decir su opinión, no le oyeron. Tal vez debería de haberse acercado más. Pero ahora era ya demasiado tarde. Estaba disgustado consigo mismo por haber sido tan cobarde de no acompañar a sus hermanos, pero al mismo tiempo sentía cierto alivio de no haberlo hecho. Cuando vio desde lejos que sus hermanos entraban en la cueva y que al poco tiempo un enorme lobo salía de su escondite para plantarse en la entrada, su corazón se aceleró y corrió a esconderse. No había nada que un pequeño cabritillo pudiese hacer contra un lobo, aparte de esconderse. Pero algo en su interior se agitaba. Su madre y sus hermanos estaban en grave peligro y él estaba escondido, sin hacer nada. Pero el miedo lo tenía paralizado. Un miedo que se había extendido por todo su cuerpo de una forma imparable y que le impedía actuar. Un miedo que se iba enquistando y transformando a medida que en su mente aparecían las imágenes de su familia devorada por aquel lobo. Recordó la impotencia que sintió al ver cómo el lobo se comía a todos sus hermanos cuando cometieron el error de dejarlo entrar y de cómo en aquellos instantes el miedo lo paralizó completamente. Tampoco en aquella ocasión habría podido hacer nada, pero era una sensación de abatimiento tan desagradable que no quería volver a sentirla. Se miró las patas y luego recordó las garras y dientes del lobo. Las cabras o cabrones no podían hacer nada contra los lobos, o al menos eso era lo sentía en su interior.
Pero sus pensamientos se interrumpieron de forma brusca cuando vio salir al lobo de la cueva, con su barriga grande y redonda y a su madre entre sus fauces. La tenía cogida por el cuello y la arrastraba con cierta dificultad. Una tempestad de sentimientos estalló en su interior y apenas le prestó atención al hecho de que aquel lobo estaba herido y caminaba con dificultad. Sus hermanos habían vuelto a ser devorados y ahora su madre estaba muerta. El reguero de sangre era visible incluso desde aquella distancia.
El pequeño cabritillo lloró de rabia e impotencia. Se odiaba a sí mismo por no haber hecho nada para salvar a sus hermanos y madre. Odiaba al lobo que se los había comido en una primera ocasión, y a pesar de que se encontraba en el fondo del río, ese odio no había desaparecido. Odiaba al lobo que llevaba entre sus dientes a su madre, por haberle dado muerte. Sin ser consciente del cambio sufrido, su miedo se había transformado en odio y, sin ser consciente todavía, ahora odiaba a todos los lobos sobre la faz de la tierra.
Con los ojos llenos de lágrimas y el cuerpo tenso, una nueva fuerza lo llenó. Miró cómo aquel lobo se iba tras arrebatarle todo lo que tenía. Lo miró y un gran grito mudo sacudió su mente: venganza.

Anuncios

Navegación en la entrada única

8 pensamientos en “Reto Cuento Infantil Alternativo

  1. Un cuento con una gran moraleja. Y muy acertada en los tiempos que corren. Enhorabuena.

  2. santamayte en dijo:

    Me ha gustado mucho,pero creo qué de cuento infantil tiene poco,de todas maneras es un genero literario dificil,por que adaptar la mentalidad de adulto al simplismo infantil es un ejercicio arduo,aún así,me ha gustado.

  3. CÓMO SE GESTÓ.

    No lo hecho nunca, pero creo que en este caso el “cómo se hizo” ayudará a entender mejor el cuento.
    Se me ocurrió hacer una segunda parte de los siete cabritillos porque… … no se. Le pregunté a mi hija mayor su cuento favorito y me contestó sobre su película favorita: Rapunzel. Así que hice una búsqueda por la red de cuentos clásicos y me pareció que los siete cabritillos estaban poco explotados.

    Me informé sobre la estructura de los cuentos y leí algunos de los clásicos: estructura lineal, vocabulario sencillo y conceptos fáciles de entender. Leí que suelen hacer reiteración sobre un elemento central de la historia, y eso hice con la Ley Natural, dejando al lector la interpretación de la moraleja, de si eres lobo o cordero, si eres de cumplir la ley o miras si son justas o no…

    Al tratarse de un cuento infantil alternativo, según las bases del concurso, no tenía por qué ser específicamente para niños. Así que decidí hacer una apuesta arriesgada para el cuento. Mi intención era crear un cuento que fuese evolucionando a medida que avanzaba, desde un tono de lenguaje infantil bien claro al comienzo, hasta un tono más adulto que termina configurando una historia más oscura hacia el final, tanto en la narrativa como en el fondo, tanto en la moraleja de la Ley Natural como de la decisión final del pequeño cabritillo. Quería, además, que el pequeño cabritillo sufriese también una transformación al mismo tiempo, utilizando para esa transformación el miedo como semilla y motor del odio.

    Como experimentación introduje la carta con faltas de ortografía, cambiando las “v” por “b” de loBa, por ver como reaccionaban los lectores. Hubo de todo.

  4. Alucino con los escritores. Si no fuera porque lo sé de una fuente bien cercana mi pregunta sería: ¿De verdad que todo está TAN pensado?
    Lo que hacéis no tiene precio (y ya sabes por dónde va el doble sentido), pero el valor de las sensaciones que nos transmitís y de los buenos ratos que nos hacéis pasar es incalculable.

  5. Lobo o cabritillo, es una buena cuestión , pero te has dado cuenta que al final unos y otros solo han llegado a la misma conclusión … Venganza. Da que pensar la verdad. Y esto sólo en tono de coña, la loba debería mirarse un poco las normas ortográficas si pretende volver a escribir alguna nota haciéndose pasar por una cabritilla. Por lo demás tengo que decirte que me gustó mucho y nuevamente has conseguido que llegue hasta el final de la historia, interesado de verdad por lo que iba a suceder. Eso ya es un mérito.

    • ElAndres en dijo:

      Buen relato. Sencillo, como corresponde a un cuento, y con un final como los de los cuentos de antes, con un poco de sangre para cerrar el asunto. No obstante no puedo dejar de pensar que si el cabritillo fuese un minotauro lo de ¡venganza! quedaría algo más claro paro los lectores (jejejeje). Un abrazo chaval.

  6. Muy buen relato que funciona como continuación del cuento original. Lo que más me ha gustado es que la loba no aparece como uno de los tipicos malos de los cuentos sino que tiene una motivación más profunda al hacerlo para mantener el Orden.
    Todo el asunto de la Ley me gusto por el hecho de que trae cierta dosis de realidad al relato con esa frase de “Las cabras no pueden matar lobosaun con el límite de palabras”.
    Las palabras finales del relato le dan un buen cierre ya que termina mostrando la venganza como un ciclo interminable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: