Un café con Leire

Relatos, citas, reflexiones… y alguna cosa más

… y la niña

(Continuación de Él, ella y el frutero)

Cuando sea mayor quiero tener el pelo rojo como tú. Y rizado. No, los papás no están discutiendo otra vez ni se gritan, solo están hablando fuerte.¿Por qué hablan fuerte los papás siempre que se ven? Me gusta tu ropa, con flores. A lo mejor es que como se ven pocas veces luego tienen que hablar muchas cosas. Yo creo que sería mejor que se viesen más para no tener que gritar siempre. Podrían verse más, hablar bien y casarse otra vez, y así vivir todos juntos, como cuando era pequeña, que se querían mucho y por eso nací yo. Qué ojos más bonitos tienes; cuando sea mayor me los cambiaré de color para tenerlos igual que tu.  Y así no tener que ir de casa en casa. Sube al coche, baja del coche. Sube al coche, baja del coche.¿Y por qué no se cambian ellos y me quedo yo? Cuando se lo dije a mi mamá me gritó y se enfadó conmigo. Me grita mucho. Me dice que me porto mal y que soy mala por hacerla enfadar. Pero no soy mala. Yo quiero jugar con ella y que me haga caso. Pero nunca quiere. Pero me ha dicho que me pondrá una tele en el cuarto para que veamos disney tú y yo porque no puedo estar viendo siempre lo que yo quiera… ¡si es ella que no me deja ver nada! Si tuvieras dedos te dejaría jugar a la Nintendo… pero te dejo mirar siempre que quieras. Me pongo muy triste que no puedas venir a casa de papá porque allí tengo un montón de cosas, pero no se lo puedo decir a mamá porque si se lo digo papá no me querrá nunca más. Siempre que voy tengo algo nuevo y me ha comprado muchas muñecas para que no esté triste, pero tú eres mi amiga y aquellas no me gustan. Allí también tengo una Nintendo, pero la más nueva, y con un juego que tiene muchos juegos, y la Wii, que juego con papá. Papá me ha dicho que no me va a comprar una tele como mi mamá porque dice que eso es de niñas consentidas. No se que es eso, pero creo que no es bueno. Pero yo creo que quiere que vea el fútbol con él y que le diga palabrotas a la tele. Se pone contento cuando hago lo que él hace, así que lo hago y me comprará más cosas. Pero otras veces quiere que haga lo que él dice y no lo que hace. ¿Y cuándo si y cuándo no? Yo no lo se. También me equivoco a veces y pienso que estoy con papá y veo a mamá y no se que pasa. No nos casaremos nunca y siempre seremos amigas, ¿vale?

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4 pensamientos en “… y la niña

  1. Gracias Celembor. Me has alegrado el día con esta entrada. Admiro tu capacidad de meterte en la cabeza de personajes tan distintos y mantenerte ahí dentro segundo a segundo. Ser escritor debe ser harto complicado. Ojalá algún día la propiedad intelectual tenga en este país el lugar que se merece, y los propietarios intelectuales el reconocimiento de los que manejan el cotarro.

  2. PasabaPorAquí en dijo:

    Suele ocurrir que todo en esta vida nos va dejando huella y llega un punto en que la huella es tan profunda que condiciona nuestro comportamiento y hasta llega a dominar nuestros pensamientos, nuestros actos.
    Ojalá la niña sepa salir de la espiral a tiempo para que sus heridas no dejen huellas demasiado profundas y evite dejarse un dineral en fármacos y terapia. Pero, sobretodo, ojalá pueda aprender a ser feliz.
    Porque el padre y la madre han decidido ser infelices, pero la niña no.
    ¡Quizá algún día, mientras la niña juega en el parque, pase el frutero y le regale un tomate! Porque hay pequeños gestos que pueden cambiar el mundo…

  3. Pingback: Él, ella y el frutero | Un café con Leire

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