La torre de Krivus (I)
—No huyas, maldito adorador de Máscara.
—Ja, ja. No podrás atraparme nunca.
Kal corría a través del bosque esquivando las ramas bajas con agilidad y evitando las ya conocidas zarzamoras. En ocasiones parecía un lince, en otras un ciervo. Llevaba tantos años corriendo por aquel bosque que parecía que se supiese de memoria dónde dar un salto, dónde acelerar o frenar y cuándo agachar la cabeza. El movimiento de su pelo, liso y en melena, era como la estela de un fuego fatuo que huye a través del pantano. Leer más…


Hola Leire. Hoy te voy a hablar de algo que siempre causa incomodidad. Supongo que tarde o temprano te asaltarán preguntas o dudas sobre la muerte. Yo te voy a dar mi punto de vista, que aunque puede parecer desolador, al fin y al cabo es lo que pienso en estos momentos. He de decirte que no siempre pensé así y puede que cambie de opinión, pero creo que es una buena reflexión para que me conozcas un poco mejor.

